El cliente pregunta por la pauta del mes. Después pide el F30-1 y, una hora más tarde, quiere saber si la ronda se hizo. Si cada respuesta depende de encontrar a alguien por WhatsApp, la información existe, pero el servicio todavía depende demasiado del mensajero. Una consola mandante permite compartir información del servicio con un acceso definido.
La decisión inicial es muy concreta: quién entra, a qué instalaciones y para ver qué. Desde ahí puedes construir una relación más ordenada con el cliente.
Empieza por el contacto y su alcance
Una persona del mandante puede tener responsabilidad sobre una instalación o sobre varias. Confirma su correo, cargo de contacto y alcance antes de invitarla. Define también una vigencia cuando corresponda.
Evita usar una clave compartida para todo el cliente. Con accesos personales puedes revisar quién consultó información y retirar el acceso cuando cambie la contraparte.
En Vigitar, se invita al contacto desde la ficha del mandante. Entra con un enlace por correo y su acceso queda acotado a las instalaciones autorizadas. Si termina su función, se puede revocar. La invitación, sus permisos y sus cambios tienen un rastro.
Comparte por propósito
En la consola mandante de Vigitar, el administrador elige qué secciones habilitar. De fábrica están apagadas. Esa decisión permite revisar el servicio antes de compartirlo y retirar una sección cuando cambie el acuerdo.
| Sección | Pregunta que ayuda a responder |
|---|---|
| Operación de hoy | ¿Cómo están los puestos y las novedades compartidas? |
| Pauta del mes | ¿Quién está planificado y qué falta por cubrir? |
| Asistencia | ¿Qué registros de las instalaciones autorizadas puedo consultar? |
| Documentos | ¿Qué antecedentes del servicio están disponibles? |
| Estados de pago y facturas | ¿Qué se cobró y con qué documento? |
Una publicación útil puede decir qué ocurrió y qué acción se tomó. Un relato interno con datos ajenos al servicio requiere otro tratamiento. Antes de compartir, revisa finalidad, destinatario y datos personales incluidos.
El acceso a asistencia tiene una regla propia
El artículo 22.3 a) de la Resolución 38 contempla el acceso de empresas principales o mandantes a los registros de asistencia de trabajadores de sus contratistas. Lo otorga voluntariamente el empleador y el perfil permite visualizar y descargar información. La empresa principal debe respetar el tratamiento de los datos personales. Puedes consultar el texto oficial en LeyChile.
Eso requiere revisar el permiso, el alcance y el perfil. La consola mandante no convierte al cliente en administrador de tu dotación. En Vigitar, la asistencia como registro regulado sigue condicionada a la autorización de la DT, tal como explicamos en la guía de Resolución 38.
Una ubicación compartida necesita contexto
“El guardia estuvo aquí” dice poco sin fecha y motivo. En Vigitar se pueden compartir ubicaciones de hechos registrados mediante publicaciones revisadas. Ese dato no equivale a un seguimiento continuo en vivo.
Para una inspección de supervisión, por ejemplo, explica instalación, momento y objetivo de la inspección. Así el cliente puede entender el punto y su relación con el servicio. Si hay un error, retira la publicación y conserva el antecedente de lo ocurrido.
Revisa el acceso al cambiar la contraparte
Cuando entra un nuevo administrador del contrato, revisa los contactos vigentes, las instalaciones y las secciones visibles. Haz lo mismo al terminar el servicio. Un permiso antiguo puede seguir abierto aunque la operación ya haya cambiado.
La revisión se vuelve simple si tienes una lista de contactos con responsables y vigencias. El resultado esperado es que cada contraparte encuentre lo que necesita para gestionar su servicio y que tú puedas explicar por qué tenía ese acceso.
Para ver cómo se relacionan pauta, publicaciones y cobro, recorre el caso conectado de Vigitar. Es una forma práctica de probar qué información le ayudaría realmente a tu mandante.



